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RETOS DE UN INMOBILIARIO SOSTENIBLE

03/05/2018

La Responsabilidad Social Corporativa es un área que ha ido ganando protagonismo en el ámbito empresarial. Ante un panorama global de cambio climático, con unos recursos limitados, grandes desigualdades sociales y un consumidor consciente cada vez más preocupado por su entorno, aumentan la necesidad de una red empresarial más comprometida y sostenible, generadora de valor compartido.

Con el objetivo de concienciar y sensibilizar al sector inmobiliario, ASPRIMA organizó la mesa debate denominada Retos en la implantación de estrategias de RSC en las empresas inmobiliarias.

 

IMPLANTACIÓN POR CONVICCIÓN

La jornada arrancó dando a conocer los motivos que llevaron a las empresas a implantar estrategias de RSC en las que todos los participantes coincidieron en que la iniciativa surgió por convencimiento., aunque sin obviar la importancia de las exigencias legales y de inversores.

Para Gaspar Palenzuela, director de RSC en Sareb, el caso de esta es un tanto especial, ya que surgió para ayudar al saneamiento del sector financiero español, por lo que su razón de ser es, en sí misma, una declaración de RSC. Palenzuela consideraba, además, que los empleados son el pilar básico para promover la responsabilidad social.

Su relevancia es tal que debe extenderse hasta la cadena de suministro ya que según destacó la moderadora Isabel Roser, en la elección de un proveedor, se valora y se tiene en cuenta su estrategia y compromiso con la RSC, teniendo hasta un 10% del peso en la toma de decisión de la compañía. Para que la responsabilidad empresarial sea parte inherente a las compañías se debe involucrar a los proveedores.

 

RETOS EN LA IMPLANTACIÓN

Sin embargo, poner en marcha estas iniciativas ha supuesto una serie de retos como la implementación de herramientas de reporte. Para Silvia López, Head of Legal de Neinor Homes y responsables de la implantación de las políticas de RSC en la empresa “La información no financiera está dispersa por toda la compañía y hay que hacer una dotación de medios y personal específicos”.

“Hay que tener en cuenta que las plantillas con mayoría de personal joven favorecen la conciencia social pues se les considera una generación más colaborativa” recordó Alejandro Rodríguez, del Departamento de Recursos Humanos de Alquiler Seguro.

 

IMPACTO EN CLIENTES E INVERSORES

Una de las cuestiones planteadas en la mesa debate fue el impacto que las políticas de responsabilidad social tenían en los clientes concluyendo que aún quedaba mucho recorrido en esta materia pues el consumidor no percibía aún todo el valor de estas políticas. Para Carlos Valdés, director de la Fundación Vía Célere, “Hay que tener en cuenta que ahora hablamos de un consumidor consciente que penaliza a las empresas que no están en la línea de la sostenibilidad”.

En este sentido, Silvia López añadía que “Trabajar en políticas de RSC es síntoma de la calidad de la gestión empresarial y así lo percibe el inversor”.

Por su parte, Gaspar Palenzuela destacaba que en Sareb han percibido que cada vez se demandan más reportes de información no financiera y que a raíz de esta información se decide invertir o no en activos de esa compañía.

 

RETOS DEL FUTURO DEL SECTOR

La jornada concluyó planteando los posibles retos futuros a los que se enfrentarán las compañías: desde la reducción de emisiones de CO2, la siniestralidad laboral, la diversidad laboral y el techo de cristal, hasta la involucración de proveedores.

En este sentido el verdadero reto de las empresas vendrá dado por ser conocedoras de cuál es su aporte de valor a la sociedad, aunque el verdadero hándicap surge a la hora de saber cuál es el propósito de las compañías, su razón de ser. Se asume erróneamente que el propósito de la empresa es únicamente crear dinero cuando también lo es crear valor. Es un reto transversal para todas las empresas que, como culminaba Carlos Valdés “Se trata de pasar de la Responsabilidad Social a la Responsabilidad Personal y que ésta a su vez revierta en la empresa”.

Pero si hay que ser más precisos, habría que hablar de la reducción de emisiones de CO2, la siniestralidad laboral, la diversidad laboral y el techo de cristal, la involucración de proveedores, pero sobre todo y como culminaba Carlos Valdés.

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