Multitudinaria despedida a Vicente Ferrer en Barcelona, su ciudad natal
Según informa la Fundación Vicente Ferrer, el funeral, oficiado por el sacerdote Ignasi Mora, también contó con la participación del coro de cámara Forum Vocal. Distintos trabajadores y voluntarios de la Fundación leyeron textos sagrados cristianos, islámicos y hinduistas simbolizando una de las máximas de Vicente Ferrer: La acción buena contiene todas las religiones y todas las filosofías.
En nombre de la Fundación Vicente Ferrer hablaron, por orden de aparición, Inés Milá, directora de comunicación, para dar la bienvenida a los asistentes; Mercè García, directora de gestión externa, en nombre de los trabajadores; y Jordi Folgado, como director general y también como familiar de Vicente Ferrer.
Fue una ceremonia muy especial, llena de recuerdos y emociones, que acabó con las palabras que Anna Ferrer quiso dirigir a todas las personas que asistieron al acto. Anna, con su fuerza y su valentía, recordó a su marido a través de su trabajo y de sus palabras, explicó todo el trabajo que han realizado juntos en Anantapur y ahora en Kurnool y se comprometió, junto con el equipo de la Fundación, a seguir trabajando para cumplir el sueño de Vicente Ferrer, que también es el suyo: erradicar la pobreza.
Anna recibió una larga y calurosa ovación cuando comentó que muchas personas le habían dicho que ahora Vicente Ferrer ya descansa en paz, a lo que ella contestó que conoce muy bien a su marido y que “Vicente no tiene ningún interés en descansar en paz y seguro que está trabajando para conseguir que las puertas del cielo se abran para acoger a todos”.
Anna Ferrer estuvo acompañada de numerosos familiares de Vicente Ferrer. También asistieron al acto la infanta Cristina de Borbón y su esposo, Iñaki Urdangarín; María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta del Gobierno; José Montilla, presidente de la Generalitat; Josep Lluís Carod Rovira, vicepresidente de la Generalitat; y Jordi Hereu, alcalde de Barcelona.
Al final de la ceremonia, Anna Ferrer quiso saludar a cada una de las personas que asistió al funeral para agradecer todo el cariño que había recibido durante estos últimos meses.