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Mejorar la calificación energética de un edificio supone más de 570 euros de ahorro al año en luz y gas por vivienda


El propietario de una vivienda que mejore su calificación energética de la E a la B, puede ahorrarse al año un 74% del consumo energético, o lo que es lo mismo 5,21€ por cada metro cuadrado que tenga la vivienda, lo que significa que una vivienda de unos 110 metros cuadrados construidos que mejore su calificación energética ahorrará un total de 572,29 euros en el consumo de luz y gas al año.

Esta es una de las principales conclusiones de la primera fase del Estudio PRECOST&E, que fue presentado hoy por su director, y profesor de la UPM, Justo García Navarro, y por Marta Torres, directora gerente de Asprima, entidad que junto con Gas Natural Fenosa, Uponor y URSA – Pladur®, ha promovido este estudio.

La presentación se llevó a cabo en el trascurso de una jornada organizada hoy por Asprima sobre el impacto de la eficiencia energética en la promoción inmobiliaria, que fue inaugurada por la directora general de Arquitectura y Política de Vivienda del Ministerio de Vivienda, Ana de los Ángeles Marín.

También tuvo representación la subdirección general de Innovación y Calidad de la Edificación del mismo ministerio, la subdirección del Área de Promoción y Rehabilitación del IVIMA; la dirección general de Industria, Energía y Minas de la Comunidad de Madrid; la dirección general de Planeamiento Urbanístico del Ayuntamiento de Madrid; la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo de Madrid (EMVS); además del Instituto Eduardo Torroja y promotoras inmobiliarias como Sacyr Vallehermoso y Dutch.

La primera fase de esta investigación se ha centrado en la zona climática D3 -concretamente en Madrid ciudad-, en un edificio real de 143 viviendas protegidas sobre Suelo de Precio Tasado (VPP-SPT), adscritas al Plan Primera Vivienda, y situadas en Vallecas.

El estudio ha evaluado los costes constructivos y consumos energéticos que se derivan de la nueva calificación energética de viviendas, que viene recogida en el Real Decreto 47/2007, de 19 de enero. Para ello, se han estudiado todos los materiales, estructuras y componentes de construcción, aislamiento, consumo energético o de confort presentes en el edificio, y se ha evaluado cómo se podría modificar dicho edificio para que obtuviese una mejor calificación energética.

Bajo estos preceptos, se ha calculado el coste de esa mejora y el ahorro que supone en términos energéticos y económicos para los consumidores finales.

Resultados contundentes
Los resultados de estos cálculos han sido contundentes: con una combinación de elementos adecuada que consiga mejorar la calificación de un edificio de E a la B , se puede ahorrar en el coste del consumo de energía un 74%. Traducido a euros, el ahorro es de 5,21€/m2, lo que quiere decir que una familia que viva en una vivienda tipo B de 110 metros cuadrados en un año se habrá ahorrado 570 euros en luz y gas frente al gasto de una vivienda tipo E.

En términos de sostenibilidad ambiental, el ahorro supone casi 30kg de CO2 por metro cuadrado anuales, o lo que es lo mismo, sería necesario plantar 10 árboles cada año para compensar el exceso de emisiones que la vivienda tipo E tiene sobre la de tipo energético B .

Inversión vs. ahorro
Lo más paradójico de este estudio es que desmitifica la creencia de que para ser eficiente hay que realizar una inversión que no compensa el ahorro. El informe realizado por la UPM certifica que, en este edificio habría sido necesario aumentar los costes entre un 5 y un 6,28 por ciento para mejorar la calificación energética de E, la peor, a B, la mejor posible (sin considerar la biomasa como fuete de energía)

En este sentido, sólo saber el precio de la vivienda, no significa conocer cuánto te va costar ésta. El estudio asegura que pasar de una vivienda con calificación E a un que tenga B, supondría el incremento de la cuota hipotecaria de 219 euros al año, tanto en vivienda libre como en protegida, pero generaría un ahorro de más de 570 euros en el consumo de suministros al año.

En palabras de la directora gerente de Asprima, Marta Torres, “se trata de que el promotor pueda tomar la decisión empresarial de construir un edificio con una solución de componentes integrada que garantice, por un lado, que la inversión va a redundar en un edificio con una calificación energética asegurada y, por otro, que permita al comprador conocer de antemano que la vivienda que va a adquirir le va a suponer un ahorro de costes energéticos concreto”.

El objetivo último de este estudio es que se instale en la mente tanto del promotor como del comprador el concepto de eficiencia energética, igual que el que ya está instalado en otras áreas de consumo. “Tener una vivienda eficiente no sólo ahorra consumo de energía y mejora nuestro medio ambiente, sino que es, además, una opción muy rentable, puesto que la inversión que el comprador debe realizar se ve compensada con creces en el ahorro de las facturas que le llegan a final de mes”, señaló Torres.

Sostenibilidad, I+D+i y Responsabilidad Social
Con este estudio, ASPRIMA quiere poner de manifiesto la importancia que las tareas de I+D+i tienen en la promoción inmobiliaria y la dirección que debe tomar el sector hacia la responsabilidad social con la sostenibilidad medioambiental, conceptos todos ellos que deben ser considerados estratégicos en el proceso de toma de decisiones de las empresas.

Próxima fase
Según se anunció en la jornada, el estudio contará con una segunda fase que analizará los resultados para este mismo edificio en zonas climáticas diferentes (C2, B4, B3 y C1), y que corresponden a las ciudades de Barcelona, Sevilla, Valencia y Oviedo, respectivamente.

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